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Reabren el puerto de Tampico a la navegación de embarcaciones mayores.

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La Capitanía de Puerto Regional en Tampico informó la reapertura a la navegación de embarcaciones mayores de 500 Unidades de Arqueo Bruto (UAB), luego de registrarse una mejora significativa en las condiciones meteorológicas en la costa sur de Tamaulipas y el norte del estado de Veracruz.

Reapertura del puerto de Tampico impulsa actividades marítimas y comerciales

El reporte señala que actualmente se registran vientos de entre 9 a 14 kilómetros por hora, con rachas de hasta 33 kilómetros por hora, además de un oleaje estimado de 0.9 y 1.5 metros. Estas condiciones permiten retomar las operaciones portuarias con mayor normalidad, luego de las restricciones impuestas por fenómenos meteorológicos adversos.

Con base en esta evaluación, la Capitanía de Puerto comunicó que a partir de las 06:00 horas de este martes 27 de enero de 2026, el puerto de Tampico quedó oficialmente abierto a la navegación de embarcaciones mayores de 500 UAB, lo que representa un alivio para el sector marítimo, comercial y pesquero que opera en esta importante zona del Golfo de México.

La reapertura del puerto tiene un impacto directo en las actividades de comercio marítimo, transporte de carga, logística portuaria y operaciones industriales que dependen del flujo constante de embarcaciones.

Asimismo, permite la reactivación gradual de la navegación comercial y de servicios, siempre bajo estrictas medidas de seguridad.

Advierten que condiciones meteorológicas pueden variar

La autoridad marítima precisó que esta determinación se realiza con fundamento en el artículo 37 de la Ley de Navegación y Comercio Marítimos, así como en el artículo 13 de la Ley de Puertos vigente, normativas que facultan a la Capitanía de Puerto para regular el tráfico marítimo con base en las condiciones climatológicas y de seguridad.

Finalmente, la Capitanía de Puerto Regional en Tampico exhortó a marinos, pescadores y a la comunidad marítima en general a mantenerse atentos a los próximos avisos y boletines que emita la Autoridad Marítima Nacional, ya que las condiciones meteorológicas pueden variar en cualquier momento.

Las autoridades reiteraron la importancia de respetar las indicaciones oficiales y mantener una navegación responsable, a fin de salvaguardar la integridad de las tripulaciones y garantizar operaciones seguras en el puerto de Tampico y su zona de influencia en el norte de Veracruz y sur de Tamaulipas.

 

Fuente: https://oem.com.mx/elsoldetampico/local/reabren-el-puerto-de-tampico-a-la-navegacion-de-embarcaciones-mayores-27990552

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Política de aranceles de EUA impulsa nearshoring y redefine logística en Norteamérica.

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La política de aranceles como motor del nearshoring está acelerando una reconfiguración sin precedentes de las cadenas de suministro en Norteamérica, obligando a las empresas y proveedores logísticos a replantear sus estrategias de operación y expansión.

Las recientes medidas de tarifas comerciales, especialmente aquellas dirigidas a importaciones desde China y otros mercados de Asia, han provocado que la relocalización de la manufactura y los proveedores más cerca del mercado final deje de ser una opción secundaria para convertirse en prioridad estratégica.

En 2025, el nearshoring y aranceles han revelado su impacto directo en la toma de decisiones corporativas. Empresas fabricantes, particularmente en sectores como automotriz, electrónicos y maquinaria, están adaptando sus redes de abastecimiento para minimizar la exposición a barreras comerciales que incrementan costos y complejidad logística. Esto ha generado una mayor demanda de servicios de transporte terrestre y soluciones integrales de cadena de suministro que conecten México y Estados Unidos de forma más eficiente. 

Un elemento central del movimiento es la comparación de cargas arancelarias entre regiones: mientras que productos provenientes de China se enfrentan a tarifas significativamente elevadas, México continúa beneficiándose de condiciones relativamente favorables bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (USMCA), que brinda estabilidad y menores barreras para mercancías con contenido regional verificado. Este diferencial tarifario está redistribuyendo flujos logísticos, favoreciendo la consolidación de redes de distribución y transporte que cruzan la frontera norte-sur con mayor frecuencia —un cambio que los operadores de autotransporte no pueden ignorar.

La lógica detrás del nearshoring y aranceles es pragmática: reducir los riesgos asociados con costos imprevistos y tiempos de tránsito largos, y ganar visibilidad sobre inventarios y entregas. Muchas corporaciones ya están incorporando análisis detallados de “costo total de propiedad” (TCO), que ponderan no solo el precio de producción, sino también aranceles, transporte, tiempos de entrega e incertidumbres normativas. 

Para los proveedores logísticos y empresas de transporte de carga, esto implica una oportunidad y un reto: adaptar capacidad, servicios fronterizos y hubs regionales para capturar la creciente demanda cruzada de mercancías manufacturadas en México, y reconfigurar cadenas de distribución que, hasta hace poco, dependían fuertemente de Asia. La competitividad de México como destino nearshore depende cada vez más de su infraestructura logística y de la predictibilidad de su entorno comercial.

Análisis y conclusión
El fenómeno del nearshoring y aranceles es estructural, no coyuntural. Más allá de medidas aisladas, estamos viendo una recalibración de costos y estrategias que influye directamente en rutas, volumen de carga y modelo de servicios logísticos. Para jugadores del sector transporte, esta tendencia marca el fin de la indiferencia hacia política comercial y el inicio de su integración en la planificación operativa y financiera. En este nuevo mapa, México es un nodo clave, pero la verdadera ventaja competitiva será para quienes anticipen estos cambios y adapten sus capacidades de manera proactiva.

 

Fuente: https://transporte.mx/politica-de-aranceles-de-eua-impulsa-nearshoring-y-redefine-logistica-en-norteamerica/

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IATA: La aviación mundial encara 2026 entre beneficios récord y márgenes mínimos.

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La industria del transporte aéreo se adentra en 2026, enfrentando un escenario complejo de riesgos económicos, geopolíticos y operativos, pese a haber alcanzado resultados financieros históricos. Según la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA, por sus siglas en inglés), en enero de 2025, las aerolíneas operaban bajo “importantes vientos en contra”, especialmente por la amenaza de aranceles y posibles represalias comerciales, y aun así lograron un beneficio neto récord de 39.500 millones de dólares. Sin embargo, esta cifra oculta una realidad estructuralmente frágil: el margen neto previsto para 2026 es de apenas 3,9 %, y la industria “no ha superado nunca un margen de beneficio neto superior al 5 %”. En términos individuales, el beneficio neto equivale a 7,90 dólares por pasajero, “una cifra inferior a la que Apple obtiene por la venta de una funda para iPhone”.

Marie Owens Thomsen, vicepresidenta sénior de Sostenibilidad y economista jefe de la IATA, identifica cinco (5) áreas de riesgo clave para el próximo año, comenzando por la fragmentación de políticas. El debilitamiento del sistema multilateral posterior a la Segunda Guerra Mundial amenaza con desmantelar “los 80 años de armonización global de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI)”. La proliferación de marcos regulatorios y fiscales no coordinados para abordar las emisiones de CO₂ del transporte aéreo introduce distorsiones competitivas a escala global y, aunque tengan un enfoque local, “generan pocos fondos para los gobiernos, tienen poco o ningún impacto en las emisiones y encarecen el transporte aéreo”.

Otro riesgo crítico es la persistente interrupción de la cadena de suministro, marcada por una acumulación récord de pedidos de aeronaves. Aunque la situación ha comenzado a mejorar, la IATA advierte que el desajuste entre la producción y las necesidades de las aerolíneas no se resolverá antes de 2031–2034. Esta limitación ha llevado a que los factores de ocupación alcancen el nivel más alto en la historia de la aviación, lo que protege la rentabilidad, pero al mismo tiempo frena el crecimiento del sector, retrasa la mejora de la eficiencia del combustible y ralentiza la descarbonización de la flota mundial. A ello se suman las alteraciones relacionadas con el cambio climático, como fenómenos meteorológicos extremos y volatilidad en los precios de las materias primas, en un contexto donde alcanzar las cero emisiones netas de carbono para 2050 requiere políticas estables y financiamiento fiable.

El informe también alerta sobre el aumento de las ciberamenazas y los riesgos asociados a la inteligencia artificial, cuya convergencia con la inestabilidad geopolítica y la dependencia digital expone a la aviación a disrupciones sistémicas. En el plano macroeconómico, la IATA prevé que el dólar estadounidense continúe depreciándose en 2026, un factor relevante para un sector donde más del 50 % de la base de costos se factura en dólares, mientras que la presión a la baja en los precios del petróleo representa una buena noticia para las aerolíneas. No obstante, Owens Thomsen subraya que “este no es un entorno especialmente favorable para el crecimiento”, aunque recuerda el valor estratégico del sector: incluso sin cuantificar todos sus efectos dinámicos, la aviación sustenta 87 millones de empleos y el 4 % del PIB mundial, demostrando que “el transporte aéreo no se trata solo de volar, sino de impulsar el progreso”.

 

Fuente: https://informeaereo.com/iata/iata-la-aviacion-mundial-encara-2026-entre-beneficios-record-y-margenes-minimos/

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Aranceles en alza y rutas en recuperación: el nuevo desafío del shipping global.

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El transporte marítimo internacional atraviesa un momento de contrastes, marcado por la reaparición de amenazas arancelarias en los principales ejes del comercio global y, al mismo tiempo, por señales de recuperación en rutas estratégicas como el canal de Suez.

Este escenario mixto obliga a navieras, cargadores y operadores logísticos a replantear estrategias en un contexto donde la incertidumbre política y económica vuelve a tensionar las cadenas de suministro. Las nuevas amenazas arancelarias, impulsadas principalmente por disputas comerciales y políticas proteccionistas en economías clave, generan un clima de cautela en el comercio marítimo. El eventual encarecimiento de ciertos flujos de mercancías no solo afecta los volúmenes transportados, sino que también altera las decisiones de inversión, contratación de flota y planificación de rutas, impactando especialmente a los tráficos de largo alcance.

En paralelo, el canal de Suez comienza a mostrar signos de recuperación en sus niveles de tránsito, luego de meses complejos marcados por desvíos forzados hacia el Cabo de Buena Esperanza debido a riesgos de seguridad en el mar Rojo. El retorno paulatino de buques a esta vía estratégica representa un alivio para la industria, al permitir menores tiempos de navegación, reducción de costos operativos y una mayor previsibilidad en los itinerarios.

Esta reactivación de Suez tiene efectos directos en la dinámica de los fletes marítimos. Con rutas más cortas y una mejor utilización de la flota disponible, algunas presiones alcistas sobre las tarifas comienzan a moderarse, aunque persiste una alta volatilidad producto de la fragilidad del entorno geopolítico. Las navieras, por su parte, mantienen una postura prudente, ajustando capacidades y servicios según la evolución de la demanda.

Para los exportadores e importadores, especialmente en regiones dependientes del comercio exterior como América Latina, este escenario dual supone nuevos desafíos. Por un lado, las amenazas arancelarias podrían afectar la competitividad de ciertos productos; por otro, la normalización de rutas clave como Suez ofrece oportunidades para optimizar costos logísticos y recuperar eficiencia en las cadenas de suministro.

De cara a los próximos meses, el transporte marítimo seguirá navegando entre la incertidumbre y la adaptación. La combinación de tensiones comerciales, decisiones políticas y factores de seguridad continuará influyendo en los flujos globales, mientras la industria busca resiliencia mediante diversificación de rutas, mayor digitalización y una gestión más flexible de la capacidad para enfrentar un entorno que se mantiene altamente cambiante.

 

Fuente: https://mascontainer.com/el-nuevo-desafio-del-shipping-global/

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La carga aérea mantiene un crecimiento sólido pese a un contexto global volátil.

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La carga aérea muestra un crecimiento interanual del 5,5%, consolidando un cierre de año sólido para uno de los eslabones más sensibles de las cadenas de suministro globales.

Los datos, difundidos por la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), reflejan una demanda sostenida que continúa apoyándose en la necesidad de entregas rápidas, confiables y de alto valor, aun en un contexto marcado por la volatilidad económica y las tensiones geopolíticas.

En su último informe, la asociación detalla que estos resultados corresponden al desempeño registrado en noviembre de 2025, período en el que la capacidad disponible —medida en toneladas-kilómetro de carga ofrecidas (ACTK)— aumentó un 4,7%, a un ritmo levemente inferior al de la demanda.

Esta dinámica permitió sostener niveles elevados de utilización, con un factor de carga cercano al 49%, lo que da cuenta de una operación más eficiente y ajustada, clave para contener costos en un escenario de presión sobre los insumos energéticos.

Comercio, energía y expectativas: variables que inciden en la logística aérea

El crecimiento de la carga aérea no puede analizarse de forma aislada. Durante el período, el comercio mundial de bienes mostró una expansión cercana al 2%, mientras que la confianza empresarial —reflejada en el índice PMI— se mantuvo por encima del umbral de expansión. Estos indicadores refuerzan la idea de que la demanda logística no responde solo a picos coyunturales, sino a una reactivación gradual de los flujos comerciales.

No obstante, el escenario operativo sigue presentando desafíos. Los precios del combustible para aviación registraron aumentos significativos, impulsados por restricciones en la capacidad de refinación y por disrupciones en cadenas energéticas globales. Para los operadores logísticos, esta variable continúa siendo crítica, ya que impacta directamente en tarifas, planificación de rutas y decisiones de consolidación de carga.

Aun así, el cierre de 2025 deja señales positivas. Según la IATA, la resiliencia demostrada por la carga aérea se apoya en la diversificación de mercados, la recuperación de rutas estratégicas y una mayor integración con otros modos de transporte, especialmente en esquemas multimodales orientados a reducir tiempos de tránsito.

Panorama regional del transporte aéreo de mercancías

El análisis regional revela un comportamiento heterogéneo que aporta pistas clave para la planificación logística global. Asia-Pacífico volvió a liderar el crecimiento, con una suba interanual del 10,3% en la demanda, acompañada por un aumento del 8,4% en la capacidad. Este desempeño consolida su rol como eje central de las cadenas de suministro manufactureras y tecnológicas, con una fuerte tracción de los flujos intraasiáticos.

Europa mostró un crecimiento más moderado, del 5,8%, alineado con una recuperación gradual de su actividad industrial y una mejora en la conectividad con Asia y Medio Oriente. En este último caso, las aerolíneas de Oriente Medio registraron un aumento del 7,4%, consolidándose como hubs logísticos clave en los corredores intercontinentales.

En contraste, América del Norte evidenció una leve contracción en la demanda (-1,6%), mientras que América Latina y el Caribe fue la región con peor desempeño, con una caída interanual del 4,8%.

Desde una perspectiva logística, este retroceso refleja una combinación de factores: menor dinamismo del comercio regional, ajustes en la capacidad ofrecida y un contexto macroeconómico que sigue condicionando las decisiones de inversión y producción.

Corredores comerciales: señales claras para la planificación logística

Más allá de las cifras agregadas, el análisis por corredores comerciales aporta información estratégica. En noviembre, los volúmenes de carga aérea crecieron en la mayoría de las rutas principales. El eje Europa–Asia se destacó con un aumento interanual del 11,7%, acumulando más de 30 meses consecutivos de crecimiento, lo que confirma la solidez de ese corredor para bienes de alto valor y componentes industriales.

También se observaron avances relevantes en las rutas Oriente Medio–Asia y África–Asia, reflejando una mayor diversificación de orígenes y destinos en las cadenas globales. En cambio, las rutas intraeuropeas mostraron una contracción persistente, asociada a ajustes de inventarios y a un menor dinamismo del consumo interno.

Para operadores logísticos, forwarders y responsables de supply chain, estos datos refuerzan la necesidad de revisar esquemas de ruteo, hubs de consolidación y estrategias de capacidad, priorizando corredores con mayor previsibilidad y demanda sostenida.

 

Fuente: https://www.infobae.com/movant/2026/01/09/la-carga-aerea-consolida-su-recuperacion-y-reconfigura-el-mapa-logistico-global/

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El mar como variable estratégica del orden económico global.

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El dominio marítimo se ha consolidado como uno de los principales espacios de fricción del sistema internacional contemporáneo. Lejos de ser un ámbito neutro de circulación, los océanos concentran hoy riesgos geopolíticos, vulnerabilidades infraestructurales y disputas normativas que inciden directamente sobre los costos del comercio y la estabilidad macroeconómica.

Rutas tensionadas, seguros en alza, infraestructuras críticas expuestas y regímenes de cumplimiento cada vez más complejos configuran un escenario en el que la seguridad marítima opera como un factor estructural del precio global, incorporando incertidumbre persistente a la economía internacional.

Rutas críticas y costos no lineales del comercio

Los principales corredores oceánicos funcionan crecientemente como puntos de presión estratégica. Espacios como el Mar Rojo, Bab el-Mandeb, el Mar Negro o el Estrecho de Ormuz evidencian cómo la violencia intermitente —sin necesidad de enfrentamientos navales sostenidos— resulta suficiente para alterar flujos logísticos globales. El desvío sistemático de buques, la extensión de los tiempos de tránsito y la reducción efectiva de capacidad han dejado de ser respuestas excepcionales para convertirse en prácticas normalizadas. El nivel de vulnerabilidad de las ecuaciones de circulación marítimas siempre fue directamente proporcional a la intensidad de los conflictos regionales y globales; enunciado que aplica a la complejidad de los escenarios actuales de confrontación en los océanos y mares cerrados.

Este nuevo equilibrio se refleja en la estructura de costos del comercio marítimo. Las primas por riesgo de guerra, la revisión frecuente de pólizas y el encarecimiento del flete consolidan un “precio de la inseguridad” que atraviesa toda la cadena de suministro. El impacto no se limita al transporte: se traslada a la energía, los alimentos y los bienes industriales, operando como un multiplicador de presiones inflacionarias incluso cuando el comercio continúa fluyendo.

Desde una perspectiva estratégica, el rasgo central no es la interrupción total del tráfico, sino la volatilidad. Cada incidente localizado posee la capacidad de desencadenar una revalorización global del riesgo, afectando expectativas, contratos y decisiones de inversión en múltiples sectores.

Buques comerciales, flotas grises y fricción jurisdiccional

El transporte marítimo comercial ha dejado de ser un actor pasivo del sistema internacional. Ataques selectivos, daños colaterales y operaciones coercitivas lo han convertido en un objetivo recurrente y, al mismo tiempo, en un vector indirecto de presión estratégica. Este fenómeno se ve amplificado por la expansión de flotas grises y oscuras, caracterizadas por embarcaciones envejecidas, estructuras de propiedad opacas, banderas cambiantes y coberturas de seguro no estandarizadas.

Estas flotas cumplen una función ambigua. Permiten sostener determinados flujos comerciales en contextos de restricciones normativas, pero introducen riesgos sistémicos significativos: mayor probabilidad de accidentes, daño ambiental, dificultades de atribución y debilitamiento de los mecanismos de disuasión. La frontera entre comercio legítimo, cumplimiento normativo y seguridad marítima se vuelve progresivamente difusa.

El fortalecimiento de los mecanismos de control y cumplimiento ha transformado el transporte marítimo —en particular el energético— en un espacio de fricción jurisdiccional. Incautaciones, detenciones y listados restrictivos generan incertidumbre legal y reputacional que afecta incluso a operadores plenamente cumplidores, incrementando inspecciones, primas y costos administrativos. El resultado es una fragmentación creciente de los mercados marítimos y una mayor sensibilidad del comercio a factores regulatorios y de seguridad.

Infraestructura submarina y seguridad anticipatoria

Los cables submarinos, oleoductos y gasoductos se han consolidado como activos estratégicos de primer orden. Su vulnerabilidad, combinada con la dificultad de atribuir responsabilidades de manera concluyente, los convierte en instrumentos eficaces de coerción indirecta. Daños reiterados, aun sin evidencia definitiva de sabotaje, resultan suficientes para imponer costos económicos y políticos significativos.

Frente a este escenario, los Estados avanzan hacia esquemas de vigilancia permanente y protección anticipatoria. La lógica de reacción posterior está siendo reemplazada por misiones continuas de monitoreo, despliegues multisensoriales y una cooperación más estrecha con actores privados. Esta evolución reconoce que la seguridad del lecho marino es inseparable de la estabilidad económica, energética y digital contemporánea.

No obstante, esta arquitectura de seguridad incorpora costos estructurales. Patrullas constantes, escoltas, redundancias técnicas y regímenes regulatorios más exigentes introducen un recargo permanente al comercio marítimo. Las grandes compañías cuentan con mayor capacidad de absorción, mientras que los operadores medianos y pequeños enfrentan presiones para consolidarse, abandonar rutas o asumir mayores niveles de riesgo.

Riesgo marítimo y economía política contemporánea

Las proyecciones de crecimiento moderado para los próximos años conviven con un factor frecuentemente subestimado: el riesgo marítimo como amplificador de disrupciones económicas. Los cuellos de botella oceánicos, las acciones de control sobre flotas no convencionales y los incidentes en infraestructuras críticas pueden generar picos de costos aun en escenarios de expansión estable.

Este fenómeno adquiere particular relevancia en sectores intensivos en energía, datos y logística avanzada. La economía digital, los centros de datos y las cadenas de suministro tecnológicamente complejas dependen de conectividad submarina segura, energía confiable y transporte marítimo previsible. Cuando estas condiciones se encarecen o se vuelven inciertas, los márgenes se reducen y las expectativas de rentabilidad se tensionan.

En este marco, la resiliencia logística ya no sustituye a la seguridad. El sistema internacional no transita una reversión de la globalización, sino su transformación hacia una forma más cautelosa, fragmentada y sensible al riesgo. El mar, lejos de ser un espacio neutro, se consolida como una de las variables estratégicas centrales del orden económico global contemporáneo.

 

Fuente: https://reporteasia.com/destacado/2026/01/08/mar-variable-estrategica-orden-economico-global/

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6 estrategias clave para la seguridad del transporte de carga en México.

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El transporte de carga en México enfrenta riesgos crecientes en su seguridad como el control territorial de cárteles, rutas peligrosas y el aumento de robo en ciertas fechas y horarios que afectan directamente la logística

Por esto, la adopción de estrategias de prevención y control no es una opción, sino una necesidad urgente para empresas que buscan proteger su inventario, sus activos y la continuidad de su cadena de suministro. 

O como diría Ariel Arriaga García, director de negocios y operaciones de Skyangel, el mayor reto para las empresas es anticiparse a los riesgos, no reaccionar únicamente cuando ya ocurrió un robo.

A continuación, con base en datos recientes y mejores prácticas, les traemos las medidas esenciales para mitigar el riesgo de robo de transporte de carga.

¿Por qué las estrategias de protección son indispensables?

En 2025, los robos a transporte de carga fueron frecuentes. De acuerdo con datos de la agencia de seguridad privada Skyangel y del Sistema Nacional de Seguridad Pública, aunque algunos meses se mostraron disminuciones respecto a 2024 (por ejemplo, de 728 a 554 robos en enero), la cantidad registrada es significativa.

Las entidades con mayor incidencia son el Estado de México con 29.74%, Puebla con 11.94%, Guanajuato con 10.30% y Querétaro con 7.26%.

Por otra parte, entre las carreteras más peligrosas están autopistas como Arco Norte, México–Querétaro, Querétaro–San Luis Potosí, Querétaro–Irapuato, y algunos corredores en Nuevo León.

Mientras que los horarios de mayor riesgo para la seguridad del transporte de carga son la madrugada, de 1:00 a 6:00 horas, con el 33% de los robos, seguidos por la primera mitad del día, de las 7:00 a las 12:00 horas, y la noche, de las 19:00 a las 00:00 horas.

A nivel territorial, diversos grupos criminales mantienen control total o parcial en varios estados, como el Cártel de Sinaloa o el Cártel Jalisco Nueva Generación, lo que incrementa la amenaza a lo largo de rutas de carga nacionales.

Este escenario obliga a las empresas a implementar estrategias de seguridad, combinando análisis de riesgo, tecnología, protocolos operativos y coordinación constante.

Estrategias recomendadas para la seguridad del transporte de carga

1. Monitoreo satelital y telemática de flotas

Contar con sistemas de geolocalización en tiempo real es la primera barrera efectiva contra el robo de transporte de carga. Plataformas especializadas permiten conocer ubicación exacta, estatus de encendido/apagado, ruta realizada, desvíos, velocidad, aperturas de caja, entre otros indicadores. 

Esta visibilidad constante ayuda a reaccionar rápidamente ante eventos sospechosos. 

Además, sensores inteligentes (IoT) que monitorean variables como posición, apertura de puertas, temperatura, humedad o impactos, útiles especialmente en carga sensible, permiten detectar irregularidades al instante. 

2. Protocolos de custodia virtual y monitoreo 24/7

Empresas de seguridad ofrecen servicios de custodia virtual, con centros de control que supervisan las operaciones, generan alertas, mantienen comunicación directa con conductores y coordinan acciones en caso de emergencia.

Este tipo de esquema ofrece seguimiento activo, notificaciones automáticas y reacción inmediata

Además, estos sistemas permiten configurar geocercas: zonas seguras previamente establecidas; si la unidad sale del recorrido planificado o entra en un área de riesgo, se da una alerta inmediata. 

Al respecto, Ariel Arriaga señala que la implementación de tecnologías como GPS, IoT, sensores y autenticaciones múltiples es clave, pero deben operar en redes distintas para evitar que un solo bloqueo deje todo el sistema vulnerable.

3. Planeación de rutas tomando en cuenta datos de riesgo

Las empresas deben crear sus rutas logísticas con ayuda de información sobre control territorial de cárteles, estadísticas de robos por estado, carreteras peligrosas y horarios críticos. 

Por ejemplo, evitar los horarios de mayor riesgo; de la 1:00 a las 6:00 horas, y de las 19:00 a las 00:00 horas.

Evitar carreteras con alta incidencia delictiva y sustituirlas por rutas alternas aunque alarguen el trayecto.

Y prever paradas seguras, evitar estaciones aisladas, zonas oscuras o poco transitadas.

4. Protocolos operativos y capacitación del personal

No basta con tecnología, pues el factor humano siempre es fundamental. 

¿Qué implica esto? Capacitar a conductores sobre riesgos, identificación de amenazas, rutas recomendadas, evasión de puntos peligrosos, reacción ante incidentes.

También establecer comunicación constante: check-in en puntos clave, tiempos de tránsito supervisados y líneas de emergencia.

Y contar con procedimientos claros ante incidentes, como un botón de pánico, inmovilización de la unidad, notificación inmediata a control y coordinación con autoridades.

5. Integración de sistemas de control, trazabilidad y respuesta

Una buena estrategia combina monitoreo (GPS, sensores, geocercas), control de datos (historial de rutas, alertas, estadísticas), trazabilidad de la carga y protocolos de respuesta ante emergencias

La empresa puede tener visibilidad total desde su ERP o sistema gerencial, integrando alertas, reportes y logs de cada unidad. 

Esta integración permite reaccionar a tiempo, reducir pérdidas, mejorar trazabilidad y generar evidencia confiable en caso de robo.

6. Estrategias de blindaje: carga, caja y contenedor

Para cargas de alto valor o mercancías vulnerables, es recomendable blindar físicamente las cajas, utilizar sellos herméticos con sensores, sistemas de cierre reforzado o alarmas de seguridad. 

Además, el uso de sensores de apertura y temperatura ayuda a detectar intervención indebida de la caja.

Una ventaja competitiva

Las empresas que adoptan estas estrategias de seguridad para el transporte de carga no sólo reducen su exposición al riesgo, sino que obtienen beneficios operativos y comerciales claros:

  • Menor pérdida de mercancía y activos.
  • Reducción de costos por seguros, reemplazos, penalizaciones y tiempos muertos.
  • Mayor confiabilidad en entregas: sus clientes y socios valoran la seguridad y puntualidad.
  • Fortalecimiento de su reputación frente a inversionistas, proveedores y aliados logísticos.
  • Mejora en la eficiencia de rutas, tiempos y trazabilidad, lo que puede traducirse en ahorro de combustible, reducción de siniestros y mejor control operativo.

Recomendaciones para adopción de estrategias

  • Realizar un mapa de riesgo interno, cruzando rutas con datos de control criminal territorial, incidencia delictiva y estadísticas oficiales.
  • Evaluar proveedores de monitoreo y seguridad, como los que ofrecen custodia virtual, GPS, geocercas, sensores IoT, y exigir evidencia de eficacia operativa.
  • Capacitar al personal en protocolos de riesgos y emergencia.
  • Mantener comunicación constante con autoridades locales en zonas de alto riesgo, y coordinar con aliados logísticos para rutas seguras.
  • Implementar un sistema de trazabilidad robusto, registro de eventos y auditoría permanente de rutas y entregas.

En un país donde el riesgo de robo de transporte de carga siempre existe, las empresas que integran datos, tecnología y protocolos de seguridad en su operación logística se posicionan con ventaja

Los costos de no hacerlo pueden ser elevados; desde pérdidas de mercancía y demoras, hasta daño reputacional, penalizaciones y afectaciones en la cadena de suministro.

Y más allá de la prevención, estas prácticas permiten transformar la seguridad en una ventaja competitiva: operaciones más eficientes, clientes más confiables, menores pérdidas y una logística resiliente.

 

Fuente: https://thelogisticsworld.com/transporte/6-estrategias-para-seguridad-transporte-carga-mexico/

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Digitalización total redefinirá el cielo logístico en 2026.

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El transporte aéreo de carga se prepara para un año de transformación moderada en 2026, en un contexto global donde el crecimiento de la demanda se mantiene, pero a un ritmo más lento que años anteriores.

Según estimaciones de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), se espera que el tráfico de carga aumente alrededor de un 2,6 % en 2026, con variaciones regionales que muestran a Asia-Pacífico liderando la expansión frente a mercados más estancados en otras regiones. Una de las tendencias más destacadas es la continua adopción de tecnologías digitales y automatización en todas las fases de la cadena logística. Sistemas de inteligencia artificial para optimizar rutas, plataformas digitales para gestión de reservas y herramientas predictivas para planificación de capacidad prometen reducir errores, mejorar tiempos de tránsito y agilizar procesos operativos. Esto responde tanto a las exigencias de eficiencia de las líneas aéreas como a las expectativas de clientes cada vez más acostumbrados a información en tiempo real.

La sostenibilidad ha dejado de ser una idea aspiracional para convertirse en un motor estratégico del sector. Ante la presión regulatoria y las metas de emisiones de la industria (como los compromisos de IATA hacia la neutralidad de carbono), las aerolíneas de carga y operadores logísticos están invirtiendo en combustibles de aviación sostenibles, mejoras en eficiencia energética y prácticas operativas verdes. Esto influirá en la planificación de flotas y en la selección de rutas para minimizar la huella ambiental de las operaciones.

El auge del comercio electrónico y la reconfiguración de las cadenas globales de suministro continuará impulsando la demanda de transporte aéreo de mercancías. El crecimiento constante del e-commerce y las expectativas de entregas rápidas han llevado a las aerolíneas y operadores a invertir en capacidad específica y servicios expresos, así como a reforzar redes entre centros de producción, hubs logísticos y mercados finales.

No obstante, el sector afronta retos significativos en capacidad y equilibrio oferta-demanda. A finales de 2025 la capacidad de carga dedicada mostró contracciones en algunos segmentos mientras que la dependencia de espacio en vuelos de pasajeros crece, presionando la flexibilidad de la oferta frente a una demanda que, aunque estable, permanece sensible a factores como las tarifas comerciales y las dinámicas del comercio internacional.

Finalmente, factores geopolíticos y de red global redibujan las rutas y estrategias de crecimiento. Las tensiones comerciales, los aranceles sobre envíos de determinados mercados y los cambios en las estructuras de flujo de mercancías están impulsando una reordenación de corredores de carga, con un enfoque creciente en rutas regionales resilientes y la diversificación de hubs logísticos para mitigar riesgos.

 

Fuente: https://mascontainer.com/digitalizacion-total-redefinira-el-cielo-logistico-en-2026/ 

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Mercado global transitario crecería 2,9% en 2025 impulsado por comercio, IA y mercados emergentes.

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El mercado global transitario (freight forwarding) proyecta un crecimiento real de 2,9% en 2025, alcanzando un valor estimado de US$250 mil millones, de acuerdo con las proyecciones de mitad de año del sector. La expansión estaría sustentada por un desempeño positivo tanto del freight forwarding marítimo como del aéreo, con alzas previstas de 3,1% y 2,8%, respectivamente, reporta Ti.

El escenario macroeconómico de 2025 mostró señales mixtas, pero con un sesgo más favorable para el comercio internacional. El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó al alza su previsión de crecimiento global, estimando una expansión de 3,2%, aunque moderada. En este contexto, la introducción de aranceles amplios por parte de Estados Unidos en abril alteró los flujos comerciales tradicionales, incentivando el adelanto de embarques ante eventuales nuevas alzas tarifarias.

A ello se sumó un sólido dinamismo de la economía estadounidense, apoyado por fuertes inversiones en inteligencia artificial y tecnologías digitales, que contribuyeron a sostener la actividad económica y el comercio.

El crecimiento también se mantuvo firme en varias economías emergentes, influyendo directamente en la demanda por servicios de feight forwarding. En Brasil, la producción agrícola registró un fuerte repunte; en China, el respaldo fiscal ayudó a mitigar las tensiones comerciales y la debilidad del sector inmobiliario; en India, se observó una marcada desaceleración del deflactor del PIB; mientras que en Indonesia la inversión mostró una recuperación significativa. Estos factores incidieron en los flujos globales de carga aérea y marítima durante 2025.

Los principales impulsores de la demanda —volúmenes de comercio y actividad exportadora— mostraron una mejora relevante. La Organización Mundial del Comercio (OMC) revisó al alza el crecimiento del comercio mundial de bienes para 2025, desde 0,9% a 2,4%, reflejando el adelantamiento de importaciones en Norteamérica, la desinflación, políticas fiscales de apoyo y el dinamismo de los mercados emergentes.

Un rol clave lo jugaron los productos asociados a la inteligencia artificial, como semiconductores, servidores y equipos de telecomunicaciones, que representaron casi la mitad del crecimiento del comercio global durante el primer semestre del año. Según la OMC, el valor del comercio de estos bienes aumentó 20% interanual, con Asia y África proyectándose como las regiones con mayor crecimiento exportador en 2025, reforzando las perspectivas positivas para el freight forwarding aéreo y marítimo.

 

Fuente: https://www.mundomaritimo.cl/noticias/mercado-global-transitario-creceria-29-en-2025-impulsado-por-comercio-ia-y-mercados-emergentes

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Riesgos logísticos a los que nos enfrentamos en 2025 y qué aprendimos.

Hablar de logística en 2025 es hablar de riesgo. No como una excepción, sino como una condición permanente de operación.

A lo largo del año, las cadenas de suministro enfrentaron un entorno marcado por disrupciones simultáneas: tensiones comerciales que alteraron flujos históricos, conflictos geopolíticos que obligaron a redibujar rutas, fenómenos climáticos extremos que pusieron en jaque infraestructuras críticas y una presión creciente sobre los costos operativos.

El resultado fue un ecosistema logístico más expuesto, más frágil y, al mismo tiempo, más consciente de sus vulnerabilidades.

A diferencia de otros años, en 2025 los riesgos no se presentaron de forma aislada. Se superpusieron. Un ajuste regulatorio coincidía con una disrupción en el transporte; una decisión política impactaba en la planeación de inventarios; una protesta local tenía efectos inmediatos en cadenas regionales y globales.

Para muchas empresas, el reto ya no fue solo mantener la eficiencia, sino garantizar la continuidad operativa en un entorno donde la incertidumbre dejó de ser coyuntural para volverse estructural.

En México, este contexto global se combinó con riesgos locales que hicieron aún más evidente la fragilidad del transporte terrestre, columna vertebral del movimiento de mercancías en el país.

La inseguridad en carreteras, los cuellos de botella en infraestructura y, particularmente, los bloqueos carreteros registrados hacia finales de 2025, mostraron cómo eventos sociales y políticos pueden interrumpir en cuestión de horas el flujo de alimentos, insumos industriales y exportaciones estratégicas.

Para la logística, no se trató solo de retrasos, sino de pérdidas económicas, ruptura de compromisos comerciales y afectaciones directas a la planeación de fin de año.

Este escenario obligó a la industria a replantear supuestos que durante años se dieron por sentados. La idea de cadenas lineales, predecibles y optimizadas exclusivamente para costos perdió vigencia frente a la necesidad de diseñar operaciones más flexibles, visibles y preparadas para el error.

En ese sentido, 2025 dejó de ser un año de advertencias para convertirse en un año de aprendizajes: sobre qué riesgos siguen subestimándose, cuáles llegaron para quedarse y qué tan preparada está realmente la logística para operar en un entorno de disrupción constante.

1. Tensiones comerciales y presión regulatoria: riesgo desde el origen

Uno de los primeros focos de riesgo en 2025 estuvo en el frente comercial. A lo largo del año se intensificaron las revisiones de cumplimiento en reglas de origen, particularmente en el comercio entre México, Estados Unidos y Canadá. La expectativa de ajustes derivados de la revisión del T-MEC llevó a las autoridades aduaneras a reforzar inspecciones, lo que se tradujo en mayores tiempos de despacho y costos administrativos.

Para muchas empresas, el riesgo no fue la imposición inmediata de nuevos aranceles, sino la incertidumbre operativa: cargas detenidas por documentación incompleta, auditorías posteriores y cambios en criterios de clasificación arancelaria. Esto afectó directamente la planeación logística, obligando a mantener inventarios más altos y a diversificar puntos de cruce, aun con mayores costos.

Aprendizaje clave: la logística ya no puede separarse del cumplimiento regulatorio. La gestión documental, la trazabilidad y la visibilidad del origen se consolidaron como variables críticas del riesgo.

2. Transporte terrestre en México: inseguridad y fragilidad estructural

Durante todo 2025, el transporte carretero en México siguió enfrentando riesgos estructurales. El robo de carga en tramos estratégicos, especialmente en corredores industriales del centro del país, mantuvo presión sobre operadores y generadores de carga. A esto se sumaron problemas recurrentes: carreteras saturadas, infraestructura deteriorada y limitaciones para desviar rutas sin afectar tiempos y costos.

Estos riesgos no solo impactaron a las empresas de transporte. Industrias completas tuvieron que replantear ventanas de entrega, reforzar seguros y adoptar esquemas de monitoreo más sofisticados, incrementando el costo total de la logística terrestre.

Aprendizaje clave: la seguridad dejó de ser un tema exclusivo del transportista. En 2025 quedó claro que el riesgo en carretera impacta directamente la continuidad del negocio.

3. Bloqueos carreteros a finales de 2025: cuando el riesgo se vuelve inmediato

El episodio más crítico del año para la logística mexicana se registró hacia finales de 2025, cuando bloqueos carreteros simultáneos afectaron autopistas, accesos a casetas y tramos estratégicos en diversas regiones del país. Las protestas, encabezadas por transportistas y otros grupos, paralizaron durante horas —y en algunos casos días— el flujo de mercancías.

El impacto fue inmediato: camiones detenidos, retrasos en entregas de productos perecederos, interrupciones en cadenas industriales y afectaciones directas a exportaciones. Todo esto ocurrió en una temporada de alta demanda logística, marcada por el cierre de año, campañas comerciales y compromisos contractuales que no admitían demoras.

Más allá de las pérdidas económicas, los bloqueos evidenciaron la dependencia crítica del transporte terrestre y la limitada capacidad de reacción ante eventos sociales no programados. Muchas empresas carecían de rutas alternas viables o de planes de contingencia específicos para este tipo de escenarios.

Aprendizaje clave: los riesgos sociales y políticos deben integrarse formalmente a la planeación logística. No son eventos excepcionales; son amenazas operativas reales.

4. Clima, costos y presión sobre la planeación

A lo largo de 2025, fenómenos climáticos extremos también generaron disrupciones logísticas, afectando puertos, carreteras y centros de distribución. Inundaciones, olas de calor y eventos atípicos obligaron a cierres temporales y ajustes de última hora, elevando los costos y reduciendo la confiabilidad de los tiempos de tránsito.

En paralelo, los costos logísticos —combustible, seguros, peajes y tecnología— continuaron al alza. Esto redujo el margen de maniobra para absorber imprevistos y obligó a tomar decisiones rápidas, muchas veces sin información completa.

Aprendizaje clave: la planeación rígida dejó de ser viable. La logística de 2025 exigió escenarios dinámicos y capacidad de adaptación casi inmediata.

5. Lo que dejó 2025: lecciones para operar en la disrupción

El principal aprendizaje de 2025 es que el riesgo logístico ya no es un evento, sino un entorno. Las empresas que lograron mantener la continuidad operativa fueron aquellas que invirtieron en visibilidad, diversificación de rutas, colaboración con socios logísticos y planes de contingencia realistas.

La logística aprendió que esperar a que la disrupción termine no es una estrategia. Anticipar, simular escenarios y aceptar que la operación perfecta no existe se volvió una ventaja competitiva. De cara a 2026, la pregunta ya no es qué riesgos pueden surgir, sino qué tan preparada está cada cadena de suministro para absorberlos sin colapsar.

 

Fuente: https://thelogisticsworld.com/actualidad-logistica/retos-logisticos-enfrentamos-2025-aprendimos-lecciones-disrupcion/

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